Por eso, si los cuidas y prestas algunas atenciones, siempre durarán más:
- Guarda tus zapatos en una bolsa de algodón o en la caja que te dan al comprarlos, para resguardárlos del polvo y demás agentes.
- Reemplaza las tapas antes de que estén demasiado deterioradas.
- Utiliza los productos de limpieza adecuados según el material o composición de cada calzado (piel, ante,...).
- Deberemos evitar calzar el mismo par de zapatos durante dos días seguidos, es recomendable dejarlos reposar un mínimo de 24 horas. La piel necesita descansar y respirar para volver a su forma original, así evitaremos que cojan forma o se den de sí.
- Después de un día de uso es bueno dedicarte a cepillar tus zapatos; y si estos son de tacón, insistir en éste para que no se acumule la tierra o suciedad.
- Una gamuza para cada color de zapato sería suficiente para la limpieza de un calzado.
- Utilizar calzador es una buena opción para evitar la deformación de éste sobre todo en la parte del talón. Siempre deberemos evitar meternos el calzado a presión, sin desatar los cordones, etc.
- No debemos abusar del agua, puesto que la piel absorverá la humedad, algo que los sensibiliza.














